Calendario 13 / febrero / 2020 Cantidad de comentario Sin Comentarios

Amélie Yan-Gouiffès-BubokDesde que Amélie Yan-Gouiffès decidió dedicar su vida a ayudar a otros, nos ha demostrado que nunca es un mal momento para comenzar a seguir a tu corazón. Después de trabajar durante 17 años gestionando proyectos humanitarios en países como la ex Yugoslavia, Colombia, Zimbabwe, Eritrea, Nicaragua, Haití y Nepal, ahora se dedica a apoyar a líderes y creadores de cambio para compartir su mensaje con el mundo. Esta autora debutante, oradora internacional, coach, activista humanitaria y madre, ha encontrado su nuevo hogar en Madrid y continúa poniendo su parte para hacer del mundo un lugar mejor y recientemente ha compartido su experiencia en su nuevo libro  Expresa y vive tu huella.

Regularmente emprendes misiones humanitarias en países que han sufrido desastres naturales. ¿Podría explicar exactamente en qué consisten estas misiones?

Trabajo con organizaciones internacionales y gobiernos en los países afectados. Una vez que estoy allí, escucho a las personas que han sido afectadas por el desastre, hablo con las familias locales y conozco sus necesidades, prioridades o estrategias para afrontar los hechos. Así descubro cómo puedo apoyarlos. Se trata de escuchar, desarrollar sus habilidades para enfrentar futuros desastres empleando mis 20 años de experiencia  trabajando distintos contextos, manejando diferentes emergencias, para ayudar a las personas a recuperarse y a los gobiernos a prepararse para futuros desastres.

¿Qué tipo de apoyo brindas a esas personas?

Depende de la organización para la que esté trabajando, pero mi enfoque principal es empoderar a las personas. Es por eso que me apasiona tanto la reducción del riesgo de desastres; quiero que las personas aprendan cómo pueden proteger sus medios de vida, que  tengan la información y el conocimiento que más necesitan.

Sin embargo, el primer problema cuando ocurre un desastre es satisfacer las necesidades básicas como agua, comida y refugio. Lo siguiente es la necesidad de recuperación y sobreponerse al desastre. En francés, mi lengua materna, tenemos esta palabra relèvement que significa volver a ponerse de pie. La recuperación de un desastre consiste en ponerse de pie y avanzar, otorgando autonomía y responsabilidad a las personas. El trabajo humanitario y de recuperación consiste en reconstruir las cosas mejor de lo que eran. Por ejemplo, si reconstruyo una casa exactamente como era antes, la inundación la destruirá nuevamente, así que tengo que averiguar cómo construir dicha casa para que esto no vuelva a suceder. Por lo tanto, relèvement  significa ponerse de pie y darles a las personas ese impulso para que puedan caminar por sí mismos.

¿Cómo eliges para qué organizaciones trabajarás? ¿Acuden a ti con una vacante en una misión humanitaria en particular o buscas oportunidades tu misma?

En el pasado solía buscar trabajo, enviar mi CV e ir a entrevistas, como todos los demás, hasta hace seis años, cuando decidí dejar mi trabajo habitual en organizaciones internacionales porque tenía la sensación de que debería estar haciendo algo más. Hay momentos en la vida cuando tu instinto simplemente te dice que tienes que ir a otro lugar a pesar de que aún no sabes dónde, así que dejé mi trabajo y comencé a hacer coaching, dar charlas y explorar lo que había para mí, averiguar cuál era mi vocación.

Comencé a hacer misiones humanitarias nuevamente hace un par de años y me centré en trabajar con distintos gobiernos, mostrándoles cómo tomar las decisiones correctas con respecto a la recuperación ante desastres y aprendiendo cómo un desastre puede convertirse en una oportunidad para implementar estrategias gubernamentales. Convertir un desastre en un instrumento para hacer realidad las visiones y los sueños que tenían para sus países. 

Amélie Yan-Gouiffès-BubokLos periodistas que cubren zonas de conflicto a veces hablan de una extraña adicción a permanecer en estos lugares, algo que podrían ser difícil de entender para algunas personas. ¿Cómo te sientes cada vez que vuelves a casa de una misión?

Hace tres años hice una lista de cinco países en los que quería trabajar y tres de ellos eran Pakistán, Afganistán e Irán. Estos países tienen sistemas que desafían muchos de nuestros valores  así como el concepto de libertad que tenemos, pero las personas allí son iguales a nosotros: resistentes, fuertes e inspiradoras. Recientemente, en Bangkok, me encontré con un viceministro de Afganistán que me contó que todos los días veía a su hija de seis años subir a un automóvil a prueba de balas y así se daba cuenta que estaba arriesgando su vida a cambio de trabajar por su país y pelear por la paz. 

Cuando trabajaba en respuesta a emergencias, había emergencias en todo el mundo y eso era lo que tenía que hacer. Tu vocación activa tu adrenalina y en esos momentos quieres salvar el mundo. Ver la solidaridad entre las personas me toca mucho. Entonces, creo que sí hay algo adictivo en ello.. Además, cada vez que estoy en casa, me siento agradecida y aprecio lo que tengo, incluso cosas como una ducha caliente o una cama cómoda. Del mismo modo, no puedo tirar comida y tampoco dejo que mis hijos lo hagan. Cada vez que como, no pienso que las personas de los países que visito son pobres, pero sí me siento agradecida por mi vida.

¿Es difícil mantener el equilibrio entre el trabajo humanitario y tu vida personal?

Sí. ¿Hay alguien en el mundo que haya logrado ese equilibrio? No lo creo. Es un viaje para sentirlo y encontrar el éxito en el camino. De hecho, he llevado a mis hijos conmigo algunas veces. Por ejemplo, fuimos juntos a las Islas Comoras en África Oriental. Les encantó. 

¿En qué tipo de condiciones vives cuando estás en misión?

Depende. Cuando trabajaba en el campo, vivía en una casa con algunos de mis colegas pero Cuando trabajaba en la jungla de Colombia con la Cruz Roja tuvimos que dormir en el piso en las casas de los residentes utilizando mosquiteros.

¿Alguna vez  has estado en alguna zona de conflicto generado por la guerra en lugar de un desastre natural? 

Sí, cuando estuve en Colombia había bastantes problemas con la lucha armada, al igual que en Bosnia y Herzegovina después de la guerra, o en Eritrea y Camerún. A menudo, la causa del conflicto puede ser grupos terroristas armados que atraen a los jóvenes, los  recursos naturales limitados así como la presencia de refugiados y migrantes. Aún así hay que encontrar formas de ayudar, incluso cuando antes hubiéramos prestado ayuda para contrarrestar un desastre natural, son las mismas personas. Es importante entender el contexto en el que te encuentras.

¿Qué fue lo que te alentó a dejar tu trabajo y lanzarte al emprendimiento? ¿Fue difícil al principio?

Soy muy buena para tomar decisiones radicales. Cuando tenía 18 años tomé una maleta, me subí a un tren y me fui a España sin hablar español, así que cambiar de carrera no fue la parte más difícil. Se necesita valor, por supuesto, pero mi alma me estaba presionando tanto que no podía ignorarla. Sabía que ya no estaba en el lugar correcto. Entonces, me registré para cursar un programa de certificación  en coaching aunque no sabía qué era el coaching. Un día me encontré con un anuncio que decía «aprenda a hacer preguntas empoderantes» y era lo que yo realmente quería hacer en lugar de simplemente aconsejar.

Siempre fui esa persona en la oficina a la que todos veían  a contarle sus problemas y a pedirle consejo; creo que es porque soy optimista y soy buena para conducirme en la vida pero a veces no es estimulante dar consejos. Quería aprender a hacer preguntas motivadoras. El programa duró 11 meses y fue un viaje increíble, a pesar de que también fue realmente difícil. Era la primera vez que me entrenaba y entrenaba a otros. Descubrí el poder que puede tener la pregunta correcta. Al final estaba haciendo una lista de pros y contras para determinar qué debía hacer a continuación. Finalmente, me dije que esa  noche iba a tomar una decisión y lo anunciaría al mundo y eso fue lo que hice.

Amélie Yan-Gouiffès-Bubok

¿Alguna vez tuviste dudas sobre tu decisión?

Por supuesto, cometí errores y no fue un camino fácil. Ahora, cuando miro hacia atrás, no tomaría decisiones tan radicales, mantendría mi trabajo hasta encontrar algo más. Hubo momentos en los que pensé  «Dios mío, ¿qué hice?» Durante los primeros días lloré mucho. Ni siquiera estaba segura de cómo iba a proveer para mí y mis hijos. Nadie conocido estaba a mi lado y todo en este mundo empresarial era muy nuevo para mí. Al principio me cuestionaba mi identidad; cuando estás haciendo ayuda humanitaria está muy claro cuál es tu propósito pero esa no ya no era mi labor. Por un momento, no estaba segura de cuál era la contribución de Amélie al mundo. Fue aterrador pero emocionante al mismo tiempo. Me encanta ver personas que son diferentes a mí y aprender de ellas. Hablo mucho pero también me encanta escuchar y a veces … lo que necesitas es saltar.

Pasaste muchos años viviendo fuera de Europa, en Tailandia, por ejemplo. Sin embargo, ahora has elegido hacer volver de forma permanente. ¿Qué te atrajo específicamente a Madrid?

Hace dos años decidí regresar a Europa después de 23 años. Quería ir a un lugar familiar donde hablara, por lo que pensé en Francia o España y, bueno, adoro Madrid. Es seguro, nadie me va a juzgar aquí o decirme cómo debería verme. Además, me encanta la conexión humana que encuentras en esta ciudad, la gente es muy cálida;  Madrid es muy moderna y aún tiene su alma. Estas son las cosas que más extraño de vivir en el campo.

Amélie Yan-Gouiffès-Bubok

Recientemente publicaste Expresa y vive tu huella. ¿Crees que la gente piensa lo suficiente sobre su impacto en este mundo?

Creo que el problema es que  pensamos que la huella que dejaremos el día que muramos. Pero entonces será demasiado tarde, en ese momento nos arrepentiremos pero no habrá tiempo para hacer nada al respecto. Por lo tanto, tenemos que pensar qué estamos dejando atrás ahora, todos los días.

¿De quién es el trabajo y la huella que más admiras?

Sería el de Oprah Winfrey, así como Barack y Michelle Obama. También admiro el impulso que tiene Jack Ma y cómo vive su legado. También me encanta el mensaje del Papa Francisco, y cómo alienta a las personas a contribuir al mundo con el regalo que es la vida. 

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