Calendario 14 / mayo / 2020 Cantidad de comentario Sin Comentarios
Relatos de un hombre casado-Bubok

Si bien mucha tinta se ha dedicado al sexo, sagas como Relatos de un hombre casado y Aquiles, abordan un páramo que pocos autores han transitado: la sexualidad no heteronormativa. Gonzalo y Aquiles conducen a Gonzalo, el escritor, por donde su apetito los lleva. Hablamos con Gonzalo Alcaide Narvreón sobre estas dos exitosas series.

¿Por qué escribir dos sagas en las que los protagonistas son hombres bisexuales, una sexualidad tan poco visibilizada e incluso resistida? 

Interesante pregunta y te diría que hasta lleva implícita la respuesta. Mucho se ha escrito sobre sexo, aunque no tanto sobre bisexualidad. Como bien mencionas, es un tema poco visibilizado y hasta resistido, tanto por el heterosexual como por el gay. Justamente, ese fue el motivo por el que me resultó atractivo, entretenido y divertido encarar el desafío de sumergirme dentro de esta temática y de meterme en la piel de los protagonistas.

Si bien no fue algo premeditado, tu pregunta me hace pensar en que quizá, justamente por tratarse de una temática resistida, sea que las experiencias vividas por Gonzalo (protagonista) hayan sido con hombres bisexuales, nunca lo había pensado de esta manera. Al menos en Volando al sur y en Hombres de barrio, sucede eso; sus «cómplices» son hombres bisexuales casados o que están en pareja con mujeres, justamente porque tiene claro que son sus pares. No se deben ninguna explicación, entienden que una cosa es la familia y que otra cosa es el deseo de disfrutar sexualmente con otros hombres, más allá de que pueda tratarse solo de sexo o que quizá, puedan surgir otras clases de vínculos en los que afloren sentimientos más profundos. Esto no implica que el protagonista se niegue a establecer relaciones con hombres abiertamente homosexuales; de hecho, este tipo de relaciones se mencionan en Velos caídos.

De todas maneras, no me gustan las etiquetas ni los guetos de ningún tipo. Te diría que  estoy absolutamente de acuerdo con los expresado por Manuel Puig en El error gay, ensayo que me resulta hasta de imprescindible lectura para quienes quieran hablar sobre sexualidad y pretendan ponerle rótulos.

La serie Relatos de un hombre casado está conformada por tres libros diferentes, ¿tienen un orden cronológico?

No necesariamente, aunque en algunos de los libros pueda hacerse mención sobre algún episodio o personaje que aparece en los otros, te diría que no. De todas maneras, el orden conforme a cuando fueron escritos es Volando al sur, Hombres de barrio y finalmente, Velos caídos.

Relatos de un hombre casado-bubok

¿Al escribir Volando al sur ya sabías que le seguirían otros dos libros?

Para serte sincero, jamás se me había ocurrido la idea de escribir siquiera uno…Tenía escritos muchos relatos sueltos; algunas historias que se desarrollaban en dos o en tres capítulos, que las publicaba en sitios donde se comparte este tipo de material. Sorprendentemente —y en poco tiempo— me encontré con que más de seiscientos seguidores comenzaron a hacer comentarios alentadores y hasta pedían por el regreso de personajes que habían dejado de aparecer en algún capítulo. Ahí fue cuando tomé la decisión de llevar la historia de un formato redactado en tercera persona, a darle una estructura de diálogos y que Gonzalo tomase el timón del relato.

Superadas las trescientas páginas, y muy a mi pesar, decidí que la historia debía cerrarse, aunque me quedaban muchísimas ideas sobre las que podía trabajar y así fue como surgieron Hombres de barrio y Velos caídos.

Resulta llamativo que el personaje de tu primer libro se llame igual que el escritor ¿Existe alguna similitud entre uno y el otro?

Al tratarse de mi primera experiencia escribiendo un libro, me surgió sin pensar demasiado que el protagonista se llamaría Gonzalo; quizá por estar narrado en primera persona, me haya resultado más sencillo que así fuese. Avanzada la historia,ya no pude modificarlo; Gonzalo y Diego habían crecido y ahí estaban plantados para quedarse.

En cuanto a las similitudes, Gonzalo Protagonista es absolutamente lanzado, en cierta forma, atrevido. Un hombre serio en la calle y desinhibido entre cuatro paredes. Cree fervientemente que, ante el llamado de los instintos salvajes y primitivos, cualquier hombre termina cruzando la raya que separa la heterosexualidad de la bisexualidad. Conoce los guiños para detectar ciertas situaciones; le divierten enormemente los dobles sentidos y las ambigüedades en situaciones relacionadas con temas sexuales. Vive etapas de calma, en las que su heterosexualidad domina, y otras, en la que su deseo de estar con otros hombres florece fuertemente y hasta se convierten en el eje de sus pensamientos.

Gonzalo Escritor también es sumamente sexual; te diría que su sexualidad es tan potente como lo es su imaginación, aunque probablemente sea algo más conservador que Gonzalo Protagonista.

Hace un momento mencionabas a Manuel Puig; pareciera que desde su muerte solo Osvaldo Bazán se animó a escribir historias de romance entre hombres.

Creo que está relacionado directamente con un tema sociocultural, fundamentalmente con el temor por enfrentarse al «qué dirán» y con la mirada que tiene la sociedad frente a ciertas cuestiones. Manuel Puig tenía bien claro quién era y se animó a hablar de temas sumamente escabrosos para la época. Osvaldo Bazán tampoco tiene nada que ocultar, su sexualidad es conocida públicamente, por lo que imagino que nada podría incomodarle al escribir historias sobre romances entre hombres. Él es periodista y conoce el paño porque ejerce su propia homosexualidad, por lo que me parece hasta lógico que explote esa veta. Aunque aún existan prejuicios y mucha «pacatería», claramente no estamos en la época de caza de brujas y el tema se ve diariamente y en todo momento en los medios de comunicación. Muchos puede que no entiendan, que no estén de acuerdo, pero creo que hoy casi nadie puede horrorizarse al ver o al leer sobre estos temas.

De todas maneras, cabe aclarar que, si bien tengo una visión y una opinión formada sobre todas estas cuestiones, como todos las tenemos, jamás fue mi idea el bajar línea ni el tomar partido por una u otra elección, si fuese que «la sexualidad pudiese elegirse». Volando al sur es una historia de principio a fin, con situaciones que transitan por fuera de lo sexual. Su contenido es absolutamente explícito, sin metáforas ni mensajes subliminales. No se habla de amor, se habla de sexo puro, salvaje y sin tapujos, mezclado con relaciones humanas entre gente «normal», término que realmente aborrezco. Si pensáramos en adaptar el libro para teatro o para cine, probablemente debería pulirlo con piedra gruesa.

Hombres de barrio es aún más explícito que Volando al sur. Al tratarse de historias breves, aun dejando entrever sentimientos y vivencias de sus protagonistas, el sexo es el eje y se describe explícitamente. Sinceramente, no me preocupa demasiado como etiquetar o encasillar lo que escribo; si me interesan y gratifican las devoluciones de mis lectores, cuando comentan que mi forma de narrar hace que se sientan protagonistas de las historias; eso me resulta muy reconfortante.

De todos modos, si tuviese que rotular lo que escribo, diría que se trata de «literatura pornográfica»; «erótica» le queda chico, aunque desde hace un tiempo, yo mismo la he definido como «erotismo hecho palabras». Digamos que es «literatura explícita».

Cuentas ya con seis libros en tu carrera, ¿te gustaría contarnos sobre tu proceso de escritura? 

Uno de los recursos que utilizo, que ya he mencionado y que me resulta infalible para poder transmitir sensaciones, describir lugares, espacios, aromas, climas, etc., es encajar las historias y a sus personajes en lugares que he visitado, en lugares a los que haya viajado o dentro de experiencias que haya vivido, aunque no sean necesariamente las mismas que está viviendo el protagonista. Ahí me compenetro con los recuerdos, meto la historia y las palabras comienzan a fluir solas. Comienzo a amalgamar las historias con los lugares. Si el protagonista tuviese que tomar un vuelo a un lugar en el que yo jamás haya estado, investigo dónde queda el aeropuerto, los horarios de los vuelos, cómo es el lugar de destino, el clima en esa época del año, las distancias entre los diferentes lugares en los que estará el protagonista, etc. Contando con esa información, las historias comienzan a fluir; no puedo sentarme y decir que Gonzalo o Aquiles tomaron el vuelo de las 13:00 h sin saber que realmente ese vuelo existe, cuál es el número de vuelo, cuánto dura el viaje. Puede que parezca hasta tonto saber si el vuelo existe o no, pero a mí me resulta un dato necesario como para poder crear el contexto de la historia.

A veces me siento frente al papel en blanco con algunas ideas pensadas y al comenzar a escribir, suele sucederme que los personajes comienzan a dictarme los textos; vamos por aquí, vamos por allá y las hojas comienzan a llenarse.

En el caso de Aquiles, arranqué solo sabiendo lo que le iba suceder en un momento de la historia, pero jamás había imaginado ni planificado al resto de los personajes. Fueron apareciendo solos y a Aquiles comenzaron a sucederle cosas inesperadas que me dieron letra para continuar escribiendo.

Cuando escribí Volando al sur, pensé que solo sería ese libro y terminaron siendo tres; con Aquiles y ya teniendo la experiencia de Relatos de un hombre casado,  no planifiqué nada y dejé que la historia fluyera y que me atrapara, y ¡vaya que lo ha hecho! Al escribir Aquiles y su tigre encadenado, el segundo de la saga, llegué a las cuatrocientas páginas y tomé la decisión de cerrarlo, dejando material para continuar la historia en Aquiles, rompiendo cadenas.

Ya que mencionas a Aquiles ¿te gustaría contarnos un poco más sobre él? Relatos de un hombre casado-Aquiles-

Claro. Aquiles y sus amigos, un grupo que realmente ha logrado engancharme, tal como sucedió hace ya varios años con Gonzalo protagonista y con Diego en Volando al sur. Aquiles fue casi una cocreación junto a los lectores que se habían enganchado con la saga de Relatos de un hombre casado y que me contaban sobre sus experiencias, sus deseos, sus fantasías, frustraciones, etc.  Me hicieron comprender que existe una enorme cantidad de hombres adultos que quizá se sienten identificados con Gonzalo por haber experimentado situaciones similares y otros tantos que lo han hecho solo en sus fantasías, hombres que no se han animado a liberar el llamado de su propia naturaleza y que desearían hacerlo. Aquí nace Aquiles, que no tiene nada que ver con Gonzalo; más bien es el polo opuesto en relación a su sexualidad. Mientras que Gonzalo transita su bisexualidad asumiéndola —a veces también sufriéndola—, Aquiles es un hombre absolutamente heterosexual que, transitando por su cuarta década de vida, jamás se planteó ni sintió interés más que por el género opuesto, hasta que algo fortuito sucede y allí arranca una nueva historia.

La primera diferencia entre Relatos y Aquiles es que, en la primera saga, si bien en algunos párrafos se hacen referencia a los libros anteriores, como ya te he comentado, se pueden leer uno independientemente del otro. Por el contrario, Aquiles… es una historia de principio a fin, que comienza con Aquiles, un hetero curioso, continua con Aquiles y su tigre encadenado, le sigue Aquiles, rompiendo cadenas y tendrá un cuarto volumen, que es en el que estoy trabajando en este momento y, aunque tengo una idea dando vueltas, aún no he definido como se llamará.

Otra gran diferencia entre la saga de Aquiles y la de Relatos es que, en paralelo con su sexualidad, en Aquiles toma mayor protagonismo su entorno, su trabajo, sus amigos y sus familias. Cada uno de ellos, en mayor o en menor medida, va ganando protagonismo y se va entendiendo su psicología y la de sus mujeres; comienzan a aparecer algunos secretos que, a pesar de conocerse de toda la vida, mantenían bien guardados. Frente a lo que comienza sucederle, Aquiles sabe con quién puede hablar para desahogarse y a quien debe ocultarle lo que le sucede. Me parece sumamente interesante y divertida la interrelación entre los cuatro amigos y sus respectivas mujeres; los diálogos que surgen en medio de reuniones cotidianas y las dispares posturas, conforme a posiciones liberales contra otras más conservadoras. En paralelo, uno de sus empleados, Alejandro, que es diez años menor que Aquiles, toma un protagonismo crucial en la historia. Él tiene también su grupo de amigos, por lo que son muchos los personajes que intervienen en esta saga. Veremos cómo concluye.

Puedes encontrar en nuestra librería los libros de las sagas de Relatos de un hombre casado y Aquiles Próximamente también podrás encontrarlos en audiolibro; mantente pendiente de nuestras redes sociales donde anunciaremos su lanzamiento.

 

 

 

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